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08 Feb 2008, 6:26 pm / News/Noticias

s justo admitir que la probada agudeza y la experiencia política de Hillary, sin duda, se potencia con la buena percepción que dejó, entre los norteamericanos, el período presidencial de su esposo.

 

Era una ola, o más bien un tsunami lo que parecía caerle encima a la precandidatura presidencial de la senadora por Nueva York Hillary Clinton en los días previos al súper martes. Una tras otra, las celebridades y las figuras emblemáticas del Partido Demócrata manifestaban su apoyo a la corriente del cambio, personificada en el senador por Illinois Barack Obama: un cambio que, para muchos, comprende la concreción del sueño de tolerancia y armonía social que expresó el legendario líder negro Martin Luther King en un histórico discurso en la tensa década racial de los 60.

Y las encuestas, en todo el país, se preocupaban también de reforzar la percepción de que algo grande golpearía a la historia electoral estadounidense durante esta semana que termina. Mientras tanto, los viejos amigos de la familia Clinton adornaban este ambiente pre-revolucionario anunciando a todo el país que su lealtad acababa de sucumbir frente a los encantos y genialidad de Obama.

Pero el "súper martes" dejó muy claro que la actual senadora no es una política que simplemente sustente su potencial electoral y sus pretensiones a la Casa Blanca en una cuestión de género y/o de apellido. Su liderazgo, su inteligencia y su capacidad de mantener el control de la situación quedaron estampados en una demostración de fuerza innegable. Obama ganó en la mayoría de los estados del país que verificaron sus primarias el martes pasado, pero fue Hillary Clinton la que golpeó la mesa y neutralizó un vendaval que se apreciaba incontenible.

Al final, ni la poderosa familia Kennedy junto con los senadores y el gobernador de Massachusetts, ni el apoyo y la movilización de los grandes personajes públicos (y de los medios de comunicación) en California, pudieron privar a Clinton de un triunfo contundente, real y sicológico, en esos dos estados clave. Aunque las cifras que separan a Obama y Clinton siguen siendo exiguas, resulta difícil imaginar que Obama pueda volver a disfrutar de un momento mejor que el vivido en la víspera de una fecha tan crucial para las primarias norteamericanas.

El triunfo electoral que la ex primera dama ha obtenido en California, Massachusetts, Florida y Nueva York, es decir, en los estados que históricamente han sido decisivos para las pretensiones de cualquier candidato que desee llegar a la Casa Blanca, resulta ahora la gran carta de Clinton para lo que queda de esta etapa de la campaña. Es justo admitir que la probada agudeza y la experiencia política de Hillary, sin duda, se potencian con la buena percepción que dejó, entre los norteamericanos, el período presidencial de su esposo.

Por consiguiente, la intensificación de la participación del ex Presidente Bill Clinton en la campaña de Hillary debe entenderse como una admisión de que Obama los ha sorprendido a todos y, mejor aún, que el puesto de candidato presidencial por los demócratas sigue vacante, aunque haya sido Obama el que, en realidad, perdió con el empate del martes.

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MyGrito.com no tiene opinion de Clinton ni de Obama. Este fue un articulo sometido por un miembro (username: Carloscar, www.mygrito.com/carloscar).






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